Vivimos
en una sociedad de consumo masivo y heterogéneo, con incluso formas de gasto
que son denigratorias para el género femenino, como es el caso del porno. En
él, sea cual sea el tipo de fantasía sexual practicada, se estereotipa a las
mujeres, a las que se les da una posición inferior y sumisa, incluso en las
prácticas donde el supuesto sumido es el género masculino. La tecnología no es
ajena al poderío de consumo que tiene la industria del sexo, y por ello la
explota al máximo. Es el caso de la nueva aplicación que llega a Android,
Porn
Time.
